Viaje a Holanda (II). Amsterdam. Visitando la fuga de cerebros

Tras las aventuras en Enschede, donde la mayoría de los holandeses no entendían qué hacía una española en Holanda de vacaciones en enero, y menos si venía de Mallorca, vino un viaje de 2 horas en tren a Amsterdam. Allí encontraríamos a Carlos y se haría la transacción al acabar la estancia: Ivan volvería a Enschede solo y entregaría el paquetito español, es decir yo, a Carlos, quien sería el siguiente en aguantarme :)

SECOND STOP:  AMSTERDAM

Amsterdam portada

Amsterdam, la capital cosmopolita holandesa. Nada más pisar sus calles te das cuenta que ya te encuentras en una gran ciudad multicultural: con sus canales, donde viven más de 170 nacionalidades distintas e infinidad de bicis que son las dueñas y señoras de la calle (nada que ver con España). Cada vez que cruzábamos por plazas como Dam Square nos jugábamos literalmente la vida. Miraba a la derecha, giraba 45º, miraba a la izquierda, hacía una visión de 180º, pensaba que podían venir por detrás, me giraba, entonces miraba hacia adelante. Creo que en alguna ocasión llegué a mirar hasta arriba. Nunca sabía por dónde podía pasar o un tranvía, o una manada de bicis o una hilera de coches.

Fue una escapada de fin de semana relajada. Los tres ya habíamos estado previamente en Amsterdam, sin la presión de la primera visita queriendo verlo todo, agobiada por si jamás vuelves. Nos dedicamos mucho a pasear, cuando el tiempo nos lo permitía, comprar ropa y cosas típicas de allí, y ver exposiciones.

Para movernos por allí nos ayudó el blog Sempre Viaggiando donde encontramos consejos sobre cómo movernos y qué visitar. The culture ist que hablmás sobre dónde ir por la noche, lugares más alternativos. Y para comer, nos fiamos de las recomendaciones de Tripadvisor.

Amsterdam 5

¡Empieza la aventura! Carlos e Ivan no se conocían previamente y se pasaron el camino entero hacia el hotel hablando mientras a mí me seducían las fachadas, los canales y la cantidad de gente que había por la calles. Ellos conversaban, era como si hubieran tenido vidas paralelas: ambos habían estado viviendo en Mallorca durante años, les había encantado, habían estudiado en Sa Roqueta el doctorado y postdoctorado respectivamente, se habían quedado sin salida laboral por los recortes en investigación y por primera vez en su vida tenían un sueldo digno de sus conocimientos, sin malvivir. En Holanda les valoran, les ayudan a que sus proyectos florezcan. Fascinados por tantas facilidades y aprecio holandés, también reconocían que esto que están viviendo en Holanda debería ser lo normal en España, que estábamos mal acostumbrados.

Llegamos al Budget Hotel Thorbecke  y tuvimos que entrar por una puerta que daba a una discoteca que posteriormente te llevaba a la entrada del hostal. Un poco raro… ¡Pobres ignorantes! No sabíamos dónde nos estábamos metiendo. Te adelanto que Ivan reservó el hotel sin mirar los reviews

Tras dejar los trastos, nos fuimos a comer unas chuletas al horario español, sobre las 15h, y con la panza llena a patear la ciudad, sin prisas, con calma y con muchas paradas en zapaterías (no, no fueron por mí).

Paseando por Amsterdam

comilona en Amsterdam

Restaurante De Nachtwacht en Thorbeckeplein (Amsterdam)

Amsterdam yo

Amsterdam 1Amsterdam

Sophie and Fiachara Amsterdam

Sophie and Fiachra, music from Ireland and Quebec

Paseando por la calles de Amsterdam, oímos su música desde fuera y no pudimos evitar entrar. ¡Asombrosos!

Sobre las 2 de la mañana volvimos al hotel, reventados y nos encontramos en la entrada una algarabía al son de música tecno. Sí, en la mismísima entrada de nuestro hotel.  Inmediatamente pensamos “ai mare, ¡no vamos a poder dormir!“. Llegamos a nuestra habitación triple y hasta el suelo vibraba al son de “Vivir mi vida” de Marc Anthony  y “The Monster” con Rihanna y Eminem.

Les pedimos que nos cambiaran de habitación a lo que muy tajantemente nos respondió NO. No more rooms available. No sabíamos si hacernos un té, o bajar y agotar hasta el último aliento bailando: si no puedes con el enemigo, únete a él. Afortunadamente el cansancio nos ganó y caímos rendidos con la nana “I kissed I girl and I liked” de Katy Perry :s.

A la mañana siguiente la cosa no mejoró. Me levanté pronto para ducharme y me encontré con una ausencia total de agua caliente. What the f**k! Notaba como mi cara se iba transformando en la niña del exorcista porque ya me veía aseando al ritmo del checa checa (un poquito de agüita para los sobaquillos y otra poquita para nuestras partes íntimas, ¡y listos!).

Cabreadísima les informo del problema y me dicen que no tienen agua caliente, que no saben cuándo van a volver a tener. Acaban con una gran sonrisa, muy amable por su parte, tras darme ese notición. Busqué una cámara oculta pero no encontré ninguna así que asumí que me hablaba en serio. Frustrada , me aseo al ritmo del checa checa. Al menos a esas horas el dale a tu cuerpo alegría macarena de abajo ya se había acabado.

Tengo que reconocer que gracias a este desastre nos reímos muchísimo reviviendo la situación, no hay mal que por bien no venga. Y al final me hice amiga de la chica de recepción. ¡Qué poco me duran los enfados! Es otra anécdota que amenizó aun más nuestro viaje. Una fue intentar que Carlos fuese entre los dos porque se paraba en todos los escaparates de tiendas para mirar ropa o zapatos. Así que Ivan y yo nos organizábamos para hacer de interferencia y evitar que entrase. O también el ritual de 5 minutos cada vez que salíamos de un local: ponte el suéter,  la chaqueta, abróchatela, ponte la bufanda, ponte los guantes, arréglate las mangas para que no te entre airecillo, se te cae parte de la bufanda, te la vuelves a colocar bien,  ponte el gorro, átatelo… tachaaaán, ¡el muñeco de michelín!

Bueno sigo, sin ducharnos y habiendo dormido de aquella manera, seguimos nuestro camino por Amsterdam.

William Klien FOAM AmsterdamAmsterdam 3

Amsterdam Willian Klien obra FOAM

William Klein en la galería FOAM

Amsterdam 4Amsterdam 2

Los tres en Amsterdam

Llegó el domingo por la tarde y mi primera despedida. Le dije a Ivan hasta pronto con los ojos llorosos, pensando en cuándo nos íbamos a volver a ver, en lo lejos que estaba de casa, en la cantidad de momentos que hemos pasado juntos en Mallorca. Parecía que Amsterdam había notado mi tristeza y se solidarizó con una lluvia incesante. Acabé calada y me provocó un constipado que me duró una semana.

Una hora después, llegaba a Wageningen con un buen resfriado holandés, agotada pero con muchas ganas de seguir viendo más ciudades del país de los tulipanes. Y hasta aquí la segunda saga de Mi Viaje a Holanda, pero no la última. Aun queda la tercera parte que transcurre en Wageningen :)

Escrito por Carmen Bueloha

Carmen Bueloha

Gestora cultural especializada en marketing para artistas y comunicación cultural. Crítica de danza y teatro. Consultora en social media e inquieta por naturaleza. Me apasiona la danza y todo lo que tenga que ver con movimiento. Bailo, actúo y me río de mí misma. Me gusta compartir mi felicidad con los que me rodean. En este blog escribo sobre mis inquietudes artísticas y culturales en Mallorca: espectáculos danza, obras de teatro, conciertos, exposiciones de arte, cine, poesía y como no, ¡mis viajes y escapadas! Aquí encontrarás eventos culturales originales y singulares sobre qué hacer en Mallorca ;)