Mi viaje a Guinea Ecuatorial, descubriendo mis raíces

Como comentaba hace unas semanas, este ha sido mi primer viaje a Guinea Ecuatorial, el país donde nacieron mis padres.  Reconectar con mis orígenes, volver a mis raíces, entender más las costumbres guineanas… Es importante saber de dónde vienes, para saber a dónde vas. Realmente no sé por donde empezar porque este viaje de 18 días ha sido realmente una aventura, una locura. Cada instante, cada persona, cada lugar me ha dejado un recuerdo difícil de olvidar. Mis padres se conocieron en España, hace ya 40 años. Ambos son de la etnia Bubi. Desde entonces, mi madre no había vuelto a la tierra que la vio nacer. Te puedes imaginar lo importante que ha sido este viaje para ambas: mi madre 40 años sin ir, y yo, a mis 32 años, no había estado nunca.

Mama y yo en el aeropuerto

La madre que me parió y yo, en el aeropuerto a puntito de embarcar para Malabo

Mañana iremos a Sampaca, a ver a la tía. El domingo al pueblo de mamá – me dicen. De repente la lejanía, se transforma en cercanía. Mi tía, a la que aun no conocía y siempre había asociado a miles de km de donde yo me encontraba, está a la vuelta de la esquina. ¿el pueblo de mamá? ¿Está a pocos minutos en coche? ¡Esto es de locos! Acababa de aterrizar, ese día desayuné en Mallorca, comí en Madrid y cené en Malabo. Aun estaba que no me lo creía.

Guinea Ecuatorial

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Guinea Ecuatorial es un país centroafricano que fue colonia española. Por ello es el único país de África de habla hispana, y uno de los países más pequeños del continente africano. Tiene dos estaciones: seca y lluvia. ¿Y en cuál llegamos? ¡Pues en la de lluvia! Mis zapatillas se han llenado de barro unas cuantas veces en este viaje. El clima tropical me ha permitido olvidarme del chaquetón español y poder lucir mis vestidos veraniegos.

Guinea Ecuatorial consta de un territorio continental y una región insular, una serie de islas entre ellas la denominada Isla de Bioko, la más grande, donde se encuentra Malabo, la capital. Ahí he pasado todo el viaje. De ahí son mis padres, casualmente o no, de una isla. Mi padre nació en Baloeri de Cristo Rey, mi madre nació en Basuala.

Veo camisetas del Barça y del Real Madrid. Entramos en casa y en la televisión se está emitiendo un programa de TVE. Aquí seguimos la liga española.  Aquí tenéis la TV de Guinea y la de España, por si queréis ver alguna película o serie – me dice mi primo.. Me sorprende pero con el paso de los días, veré que es bastante habitual. La conexión con España sigue siendo muy fuerte, a pesar de que hace ya más de 40 años de la independencia.

Basuala

Basuala es un pueblo que está a 20 min. en coche de Malabo. Es una aldea, unas 40 casas envoltan la iglesia y un campo que sirve tanto para jugar a fútbol, como para pastar. Cerdos, gallinas, niños y niñas corriendo detrás de una pelota. En el bar más grande del pueblo, se oye música africana. Me gusta, es como tener mi propia banda sonora para este viaje, hay música por todos lados.

(Aquí te dejo un greatest hits del viaje. Esta canción se escuchaba por todas partes)

Fue muy emocionante, estar en la casa en la que crecieron mi madre y sus hermanos.  Cálidos, con una abrazo enorme se iban presentando cada uno de mis familiares. Me hablaban como si me conocieran de toda la vida. Nos traen comida, nosotros llevamos bebidas, y tranquilamente nos sentamos a hablar, a ponernos al día. Mi madre se reencuentra con una amiga de la infancia. ¿Omo? ¿Eres tu? Ooooooh. Resulta que mi madre tiene mil nombres como yo: Omo, Machí, Busubari…  Sobrinos, nietos, e incluso bisnietos. El reencuentro más sorprendente fue con Sicale.  Un amigo de España, al que hacía más de veinte años que no veía. Ni mi madre ni él, sabían que el otro estaba en Guinea. ¡Imagínate qué sorpresa! No se ven en España y coinciden en un pueblo remoto en Guinea, en la otra punta del mundo. ¡De película!

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Mi madre es la pequeña de ocho hermanos. Ahora solo quedamos 3, las chicas-  me dice. Las mujeres en Guinea, están hechas de otra pasta. Son fuertes, son duras. Me presentan a tanta gente que ya no sé qué relación tengo con ellos, así que simplifico. Me limito a llamar primo/a a los de mi edad y tio/a a los más mayores :)

Baloeri de Cristo Rey

3 Baloeri (4)

Baloeri es un pueblo que se encuentra a unos 30 min. de Malabo. Todo el camino a Baloeri ha sido espectacular. Hay muchísima vegetación, árboles de más de 40 m. de altura. La selva. Te juro que había momentos que pensaba que saldría algún dinosaurio porque parecía una localización de Jurassic Park. ¡No me puedo creer que mi padre se haya criado entre tanta naturaleza!

Ahora sé que mi abuelo Natanael, venía de Baloeri y que mi abuela Joaquina, venía de Basupú. Desgraciadamente mi padre murió en enero y, aunque fue enterrado en Valencia, las costumbres guineanas se hacen igualmente. Así que también he podido vivir los actos conmemorativos de mi padre. Un capítulo con el que no contaba en este viaje pero que ha significado un tercio de mi tiempo de esta estancia.

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La familia de mi padre me abrazaba al verme y me explicaban en seguida qué relación tenían con mi padre.  Yo soy el primo hermano de tu padre – me detalla.  Conocí a los hermanos de mi padre aunque desgraciadamente, mi tía estaba en un estado de salud muy delicado. De hecho, falleció durante mi estancia en Guinea. Fue muy duro. En ese momento fui aun más consciente de lo evidente: llego tarde. Años, décadas sin venir a ver a la familia. Rabia e impotencia más desesperada se adueñaron de mí. Afortunadamente, siempre ha habido alguien que me ha acompañado, me ha aconsejado, me ha escuchado durante este viaje a mis raíces. En este capítulo, fue mi primo quien me dijo “más vale tarde, que nunca”. Así de simple, así de sabio.

Basupú

Basupu (7)

Mis últimos 4 días, los pasé en el pueblo de Basupú, donde se hacían los actos conmemorativos de mi padre. Durante varios días, los familiares dormíamos juntos y recordábamos a mi padre. Al llegar, me comunicaron que no había luz, el transformador se había estropeado. Me esperan unos días muyyy duros – pensé.

Prácticamente pasaba los días hablando con unos y con otros. Conviviendo con mi hermano mayor, por parte de padre, y conociendo más cosas sobre la familia. Las mujeres pelaban verdura, limpiaban pescado y preparaban la carne. A mí me daban faenas fáciles, como si fuera una niña pequeña, porque no tengo ni idea de preparar ningún plato típico de país (yo soy más de comer que de cocinar jejej). Un día y medio cocinando. Hasta que llegó el sábado, el día de la ceremonia.

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Allí se juntaron decenas de personas. Nos pidieron a mi hermano y a mí, que escribiéramos su biografía: en qué había trabajado, cómo era su carácter, cómo era con sus hijos… Salían de uno en uno, permanecían en medio de todos y hablaban sobre mi padre. A mí me dejaron la última. Intranquila, sin saber muy bien qué decir, ni cómo actuar, simplemente dejé que mi dolor hablara. Papá, ya no estás aquí aunque sé que vienes conmigo a todas partes. Has dejado un vacío muy grande,- recuerdo vagamente haber dicho. Los nervios estaban presentes pero el apoyo de todos me dio fuerzas para continuar. Entre lágrimas, leí su biografía y finalicé con un “descansa en paz”. Sentí que era el fin de mi pena desesperada, que a partir de ahora sabía que iba a aprender a vivir mi vida sin mi padre, por más tristeza que me causara. Y acepté que en esta vida, naces, vives y mueres. Más te vale hacer algo con tu vida ya que solo naces una vez,  y mueres una vez.

El día a día en Guinea Ecuatorial

Malabo (2)

En el trayecto en coche veo árboles de bananas, mango y papayas, algo similar a los naranjos que vemos por las calles de Valencia. ¡Están por todas partes! También crece contrití (hoja para infusión) casi en cualquier lado. Los hijos de mi prima salen de casa a jugar por la calle, y cada dos por tres, entran con mangos en la mano. ¿Y cómo estaban? Pues buenísimos. Hay personas que se levantan pronto por las mañanas, cogen los frutos que le da la tierra y los vende en el mercado o bien en un puestecito improvisado en el terreno que tienen al lado de su casa.

En Guinea el día empieza antes. A las 6 de la mañana, más o menos. A mí me llamaban mis primos a las 7:30 de la mañana como si fueran las 11h de la mañana en España, para preguntarme qué iba a hacer ese día. Me acabas de despertar, así que creo que me volveré a dormir cuando cuelgues. Eso haré hoy – pensaba.

Acostumbrada al turismo europeo, aquí no hay mapas, ni metros que te dejan cerca de monumentos históricos que aparecen en guías. El tráfico me parece imposible por lo que decidí no conducir ni un día. Además ahí las direcciones no son C/ Colon, 67 – puerta 5. No, no, no, noooo. Las direcciones son del tipo “coge la Avda Hassan II, llega hasta el kiosko. Gira a la derecha, a unos 200 m. está Abecería, gira a la izquierda. Verás una casa azul, coges esa calle y al girar, la tercera casa de la izquierda”. Es decir, no iba a encontrar el sitio ni por casualidad, y había muchas papeletas de que provocara un accidente porque aun no sé esquivar a los taxistas (quienes conducen algo a lo loco). Así que la opción de conducir la descarté el primer día.

Existe una etnia muy poco conocida pero muy extensa en la sociedad guineana. Me lo explicaron unos amigos españoles que conocí allí. Se trata de la Etnia Vengo. Es pluricultural, no excluyente. Es decir, puedes ser bubi y vengo, o fang y vengo. Los vengo se caracterizan por hacer un uso algo peculiar de la frase “ahora vengo”. Lo que se puede interpretar en muchos lugares como “vuelvo en una media hora aproximadamente”, en Guinea (y me consta que pasa en otros países) suele significar volveré en unas horas, si es que vuelvo… ¡Jajaja! En resumidas cuentas: “espérate sentado que de pie te cansarás”. El tiempo posee otra percepción, se dilata fácilmente. He aprendido a tener más paciencia.

¿Has visto algún animal exótico? – Me pregunta una amiga desde España. Hombre, he visto cerdos, gallinas y vacas pero eso tiene poco de “exótico”, creo. La mayor parte del tiempo estoy en la ciudad, ¿qué animal exótico voy a ver? ¿un león? Empiezo a darme cuenta de que el concepto que se tiene de África es muy genérico: selva, safaris y elefantes. Escucho habitualmente la frase “estás en África”, como si se tratara de un país, en lugar de un continente. Nadie dice “estás en Europa”. ¿Qué tiene que ver España con Holanda? ¿Qué tiene que ver Guinea Ecuatorial con Egipto? Me pregunto si saben que la gente no viste taparrabos, que de hecho hay industria, edificios y se están realizando nuevas infraestructuras. De hecho, Guinea Ecuatorial es una de las mayores potencias de centroáfrica, provee a muchos países petróleo.

¿Qué he comido? Me he hinchado a comer salsas, arroz, bananas y pescado: bilola (especia de caballo marino), cangrejo relleno, modica, abalá, caracoles gigantes, pepesup, bocao… ¡Me he puesto las botas!

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Mi familia

En este viaje el turismo ha sido la convivencia, y la experiencia, la conversación. “La familia es tentacular”. La riqueza se mide en familia. Mi primo nos ha acogido y nos ha ayudado en todo. Tengo 11 hijos y 3 nietos – me dice mi tío. Todos me dicen que tengo una familia muy amplia, tanto por parte de padre, como por parte de madre. Y así es, lo he visto con mis propios ojos. Soy rica, soy  muy afortunada :D

Por primera vez en mi vida he experimentado formar parte de una mayoría, en lugar de una minoría. He conocido a mi hermano mayor por parte de padre y hemos convivido durante cuatro días. Poder conocerle y, encima, haber pasado tiempo con él, es un regalo de la vida que agradeceré siempre. Hace tan solo unas semanas, viajábamos para allá mi madre y yo solas, hoy vuelvo con un montón de gente. Me siento más arropada y acompañada en este viaje de la vida. ¡Vuelve pronto! No hagas como tus padres, por favor. No tardes 40 años en volver. Si no seremos todas unas abuelas contando batallitas - me dicen mis sobrinas. Personas desconocidas hace tan solo un mes, se han metido en mi corazoncito y me recuerdan que mis raíces están en Guinea Ecuatorial, un pequeño país centroafricano tan lejos como yo quiera percibirlo.

¿De dónde viene mi carácter? Mi prima me dice que los Borengue somos marchosos. Mi tío me dice que los Buelohá hablamos mucho. Así, empiezo a entender más por qué mi cuerpo se mueve inconscientemente cada vez que oigo música y por qué hablo tanto (incluso cuando estoy dormida, no hay quien me calle).

Me siento afortunada de haber podido vivir esta aventura con mi madre, de conocer aun más mi cultura, de tener tantísima familia y de ser quien soy. Es difícil transmitir lo que he experimentado estos días. Como ves muchos sentimientos, muchas vivencias; es complicado plasmar en un post el viaje más importante de mi vida.

Ahora ya de vuelta por Mallorca, volviendo a la rutina poco a poco y disfrutando del Festival de Danza Contemporánea Palma amb la Dansa. Aprovecha porque hay espectáculos para todos los bolsillos e incluso algunos gratuitos ;)  Sé que este viaje ha marcado un antes y un después en mí. Ahora, es solo cuestión de tiempo asimilar todo lo que he vivido. Me siento más entera, más feliz y más “yo misma”. Con muchas ganas de volver a Guinea aunque de momento, me quedo por Mallorca, casualmente o no, otra isla.

Escrito por Carmen Bueloha

Carmen Bueloha

Gestora cultural especializada en marketing para artistas y comunicación cultural. Crítica de danza y teatro. Consultora en social media e inquieta por naturaleza. Me apasiona la danza y todo lo que tenga que ver con movimiento. Bailo, actúo y me río de mí misma. Me gusta compartir mi felicidad con los que me rodean. En este blog escribo sobre mis inquietudes artísticas y culturales en Mallorca: espectáculos danza, obras de teatro, conciertos, exposiciones de arte, cine, poesía y como no, ¡mis viajes y escapadas! Aquí encontrarás eventos culturales originales y singulares sobre qué hacer en Mallorca ;)